| * Vaticano |
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A
continuacion el saludo del Santo Padre a los Caballeros reunidos en la
Plaza de San Pedro Para el Noveno Centenario:
Muy queridos Hermanos y Hermanas:
Con ocasión de la Fiesta de San Juan
Bautista, vuestro Santo Patrono, habeis querido congregaros para una
solemne celebración en la Basílica dedicada a El. Doy mi
bienvenida a cada uno de Vosotros y saludo a toda la Orden de los
Caballeros de San Juan de Jerusalén, llamada Soberana Orden Militar
de Malta, que en estos dias ha celebrado su Capítulo General.
Saludo particularmente al Príncipe
y Gran Maestre, Fra´Andrew Bertie, al Cardenal Patrono, Pio
Laghi, al Prelado Monseñor Donato de Bonis, al Gran Canciller y a los
Dignatarios del Soberano Consejo recientemente renovado. Deseo a todos
un buen trabajo al servicio de Dios, de la Iglesia y de la Orden.
Desde hace más de novecientos años,
vuestra benemérita Orden ofrece al mundo un testimonio fiel a su
propio lema " Tuitio fidei, obsequium Pauperum", que
responde al mandato evangélico de "Amar a Dios y amar al Prójimo".
Vosotros estais convencidos que la
defensa y el testimonio de la Fé constituye la base de la
Evangelización, y deseais ofrecer vuestra contribución para que el
mensaje evangélico continúe e ilumine también el tercer milenio de
la era cristiana, hoy inminente. Con esta finalidad, os habeis
empeñado en traducir en hechos la fidelidad a Cristo mediante el
testimonio del amor, que se hace con el servicio hacia los hermanos,
especialmente hacia los pobres; lo que Vosotros llamais el "obsequium
pauperum".
Este amor por aquellos está muy
realmente testimoniado por vuestra presencia junto a los enfermos, a
los que sufren, a las víctimas de los terremotos y a los refugiados.
Eso califica a vuestra Orden religiosa y soberana como estructura válida
para soportar el peso del sufrimiento del hombre.
Permaneced firmes en la fidelidad a
Cristo, a la Iglesia y a los Pobres.Tened siempre presentes las
palabras de Jesús: "Este es mi mandamiento: que os ameis los
unos a los otros, como yo os he amado" (Gv 15, 12), y aún:
"Cada vez que habeis hecho cosas a uno solo de estos pequeños hermanos
mios, me las habeis hecho a mí!" (Mt 25, 40).
Mientras deseo que intensifiqueis vuestra
benemérita labor, solicito para cada uno la protección maternal de
la patrona celestial, la Santa Virgen María del Monte Filermo, que
siempre os ha acompañado en la Patria y en el exilio. Os sostenga
también el santo Protector de la Orden, San Juan Bautista,
anunciante de la presencia de Cristo en la historia del mundo.
Con tales sentimientos, imparto con
mucho gusto la Bendición Apostólica al Gran Maestre, a todos
vosotros aquí presentes y a toda la Soberana Orden de Malta, en
particular a los enfermos y a los que sufren, socorridos por vosotros
en todo el mundo.
Ioannes Paulus PP. II |